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Arte abstracto de pinceladas verdes sobre fondo negro. Soon-Young Yoon.

Madres y niños

  • 12 ene
  • 2 Min. de lectura

¿Qué sucede cuando los niños crecen viendo a las mujeres como científicas, cirujanas y líderes? ¿Y cómo pueden estas lecciones cambiar el mundo?


¿Has oído el acertijo del niño cuyo padre era un cirujano famoso? El niño creció sano y fuerte, pero a los quince años, él y su padre sufrieron un accidente de coche. Los llevaron a dos hospitales diferentes, y cuando la cirujana de urgencias lo vio, dijo: «No puedo operarlo. Es mi hijo».


Si dudaste antes de darte cuenta de que el cirujano era su madre, no estás sola. Incluso las mujeres suelen imaginar a los cirujanos como hombres.



Dr. Suh Kwang-Sun and President Kim Hae-Sook at Ewha (2018)
Dr. Suh Kwang-Sun and President Kim Hae-Sook at Ewha (2018)

Deshaciéndose de los estereotipos

En todo el mundo, la mayoría de los directores de hospitales, especialistas superiores y ministros de salud siguen siendo hombres, mientras que las mujeres constituyen la mayoría del personal de enfermería y técnico médico. Esta disparidad refleja un desequilibrio más amplio en la ciencia y la tecnología, desde la física y la ingeniería hasta la investigación ambiental.


La Comisión de la ONU sobre la Condición Jurídica y Social de la Mujer ha instado a los gobiernos a tomar medidas más eficaces para cerrar la brecha de género en ciencia y tecnología. Sin embargo, cambiar prejuicios centenarios requiere un proceso lento. Por ejemplo, la Royal Society del Reino Unido no admitió mujeres como miembros hasta 1945, y para 2020, solo 23 mujeres habían ganado el Premio Nobel de Ciencias, en comparación con aproximadamente 600 hombres.

Criando a la próxima generación de una manera diferente

Instituciones como la Universidad Femenina Ewha de Seúl, la universidad femenina más grande del mundo, están contribuyendo a cambiar esta realidad. Pioneras como la Dra. Suh Kwang-soon y la presidenta Kim Hye-sook han contribuido a formar una generación de médicas y científicas feministas que desafían las expectativas convencionales.


A menudo me pregunto cómo crecen los hijos de mujeres que trabajan en el ámbito científico. ¿Ven a las mujeres de forma diferente? ¿Se convierten en compañeros que las apoyan, en profesores justos o en mejores defensores de la igualdad? Mi intuición me dice que sí.


Incluso con el avance de las reformas políticas, el cambio social comienza en casa: con padres, maestros y mentores que representan la igualdad. Los niños también necesitan a las mujeres como modelos a seguir.

 
 
 

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