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Arte abstracto de pinceladas verdes sobre fondo negro. Soon-Young Yoon.

¿Por qué me uní a las Naciones Unidas?

  • 12 ene
  • 2 Min. de lectura

Desde las aulas hasta las salas de conferencias, descubrí que las Naciones Unidas no sólo ofrecían un lugar para observar el mundo, sino también para ayudar a cambiarlo.


Mis amigos a veces me preguntan por qué elegí trabajar en las Naciones Unidas en lugar de en el mundo académico. La respuesta es sencilla. Las universidades pueden ser una buena plataforma para observar los cambios sociales, pero la ONU es un mejor lugar para generar un impacto global. Mi salto del mundo académico a la ONU ha sido una aventura llena de lecciones sobre las culturas del mundo y cómo la organización afecta la vida cotidiana de los pobres y marginados.



Cuando las Naciones Unidas son atacadas

Como oficial de desarrollo social en UNICEF, me he dado cuenta de que los proyectos de desarrollo no siempre logran los resultados deseados. En una aldea, las mujeres me dijeron que no necesitaban más información sobre planificación familiar simplemente porque no podían usarla; sus maridos las golpeaban si mencionaban la anticoncepción. En otras ocasiones, sin embargo, la ONU estaba justo donde importaba, haciendo lo necesario. Las mujeres compartieron historias de cómo UNICEF las ayudó a desarrollar proyectos generadores de ingresos, empoderándolas y permitiéndoles erradicar prácticas nocivas como la mutilación genital femenina.


Visité orfanatos para sordos donde UNICEF y ONG colaboraban para enseñar a los niños a hablar. Fui testigo de proyectos vitales de agua y saneamiento donde los niños por fin podían lavarse las manos con agua limpia. No se trataba de diplomacia formal; no hubo discursos floridos. Era la labor de las Naciones Unidas sobre el terreno.

Por qué las Naciones Unidas siguen siendo importantes

Más tarde, como científico social en la Oficina Regional de la OMS para el Sudeste Asiático, observé cómo las políticas globales abordan necesidades humanitarias genuinas. Creo que lo más importante que debe hacer cualquiera que se una a la ONU es ser valiente y compasivo. La burocracia es inevitable, pero también es lo que permite que la ONU funcione. La eficacia de la organización depende de las personas y los gobiernos que la conforman.


A pesar de sus defectos, las Naciones Unidas siguen siendo la organización más inclusiva y equitativa del mundo en defensa de los vulnerables, los olvidados y los marginados. Impulsa a las naciones ricas y poderosas a escuchar a las más pequeñas. Proporciona un terreno neutral para que los adversarios se enfrenten y eviten conflictos mortales. Hoy, ante los desafíos del multilateralismo, sigo creyendo que las Naciones Unidas pueden sobrevivir si fomentan la innovación y mantienen sus vínculos con los movimientos sociales globales. El mundo necesita estos vínculos ahora más que nunca.


 
 
 

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